
Nuestra Historia
En una finca de San Juan, bajo el sol cálido y el aire seco de los viñedos, el Abuelo Juan empezó hace décadas a secar uvas con el mismo cuidado con que cuidaba su tierra.
Hoy, con mi papá seguimos su legado: cosechamos las uvas a mano, las dejamos secar naturalmente al sol y al viento, sin conservantes ni químicos.
Desde la finca cruzamos los caminos hasta Buenos Aires, para que vos también puedas disfrutar este sabor auténtico, simple y lleno de historia.
Gracias por ser parte de este racimo familiar.
